Prohibido humanizar al humanos

Así como está la frase:  no humanice a los animales; llega ahora de: no humanice al humano, una forma políticamente correcta para evitar divisiones y pérdida de cabello.  

No humanizar al humano es sencillamente no esperar nada de nadie.

Decimos no humanice a los animales porque esperamos que razonen o se comporten como humanos.  El instinto mamífero en nosotros nos invita a dar calor y protección, a dar amor.  Y por eso muchos visten a sus mascotas, los malcrían como si fuesen niños.  De todos modos, el detalles fundamental es recordar que un animal es un animal.

En Asesinos por Naturaleza, en la escena cuando Nicky está con el indio en la carpa teniendo una experiencia religiosa y el indio le echa el cuento, de un individuo que rescató una culebra herida.  El tipo la sanó, la cuidó y un buen día ésta lo mordió.  Le pregunta él al reptil, por qué me muerdes si te sané, te cuidé?  La serpiente le dice:  recuerda que soy serpiente.

Como no esperar nada de nadie 
Convivimos en sociedad,  humanizamos al humano porque creemos que él o ella está entendiendo y tendrá un mínimo grado de decencia; que este entenderá nuestro lenguaje, nuestro diccionario personal, porque todo humano es un pensamiento ambulante y cada quien interpreta el mundo de manera distinta.  

Yo sé yo sé, acabo de descubrir que el agua moja, pero es bueno recordar ese detalle. 

Antes de crearnos expectativas sobre los demás, deberíamos hacer preguntas para evitar discusiones.  Comunicación es clave.  

Un error innato es creer que porque yo soy yo, el mundo me tiene que entender, aguantar y soportar.  Ese pensamiento es nada que ver baby y más si eres del tipo Karen que arma drama por cualquier tema, lo graba para redes y se cree con la moralidad de juzgar al mundo entero.  Y si, todos tenemos una Karen en nuestra mente que puede estar domesticada. 

El tema es vivir dentro de la delgada línea de "vivir en desapego" y ver todo con amor, opuesto a la apatía.  Quizás vivir en desapego es vivir con el vaso lleno, un vaso que no se desgasta, opuesto al vaso roto o balde roto esperando que otro me llene, dicho de otra forma, vivir en modo parásito que drena o vampiriza a su huésped.  

Como el tema es largo
y hasta un libro se puede escribir, voy a suponer que me hice entender y que ustedes quizás hagan algo para vivir en desapego y no ofenderse por bobadas sólo por creer que el otro le está entendiendo.  Por mi lado, estoy aprendiendo.

NO ES UNA METÁFORA. ES UNA CONFESIÓN ANTIGUA.

“Vivimos durante siglos en nuestro reino de la noche y soñamos que nuestra oscuridad es la luz del día.”

Esta imagen no fue creada para enseñar biología ni religión. Fue creada para advertir.

El diagrama no describe especies. Describe estados de conciencia. Abajo, la creación inanimada: la materia dormida, la forma sin recuerdo. Encima, las plantas: vida que crece, pero no sabe que vive. Luego los animales: movimiento, instinto, emoción… pero sin dirección vertical.

Después, el hombre.

Y aquí ocurre la fractura.  El ser humano aparece como un parásito espiritual sobre un cuerpo material. No como insulto, sino como diagnóstico. Vive conectado hacia abajo, alimentándose de lo que muere, mientras cree que mirar hacia arriba es suficiente para ascender.

Encima del hombre, los ángeles: no como figuras con alas, sino como niveles de vibración, estados de percepción donde la conciencia ya no necesita carne para sostenerse.

Y en la cúspide, lo que el esquema llama “Dios”, no como un señor antropomorfo, sino como la Fuente de toda vida, la luz original antes de fragmentarse.

El mensaje es brutal:
El ser humano no está caído por pecado. Está dormido por costumbre.  El “reino de la noche” no es el infierno. Es la ignorancia aceptada como normalidad. Es confundir reflejos con luz, símbolos con verdad, dogmas con experiencia directa. Durante siglos, aprendimos a sobrevivir en la sombra… y luego llamamos “día” a esa penumbra.

Por eso el diagrama no muestra un puente automático hacia lo divino.  No hay ascensor.  No hay salvación heredada.  Solo despertar o permanecer.  La imagen no pregunta si crees en Dios. Pregunta algo mucho más incómodo:

¿Desde qué nivel estás viviendo tu vida?  ¿Desde la raíz… o desde el recuerdo de la Fuente? Porque mientras sigas soñando dentro de la noche, la oscuridad siempre te parecerá suficiente. Y la verdadera luz… te resultará insoportable cuando empiece a amanecer.

Esta publicación la agregué al escrito cuando estaba en etapa de "borrador" porque me pareció acorde a la temática y pues, mira tu, quedó incluido en este texto final, qué maravilla.  La publicación fue tomada de la página de FB Verdad Oculta.  Link en el título, imagen y en este vinculo.

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