Así como está la frase: no humanice a los animales; llega ahora de: no humanice al humano, una forma políticamente correcta para evitar divisiones de género y humor negro.
No humanizar al humano es sencillamente no esperar nada de nadie.
Decimos no humanice a los animales porque esperamos que razonen o se comporten como humanos, el instinto mamífero en nosotros nos invita a dar calor y protección, a dar amor. Y por eso muchos visten sus mascotas, los malcrían como si fuesen niños. De todos modos, el detalles fundamental es recuerdar que un animal es un animal.
En Asesinos por Naturaleza, en la escena cuando Nicky está con el indio en la carpa teniendo una experiencia religiosa y el indio le hecha el cuento, de un individuo que rescató una culebra herida, la sano, la cuidó y un día ésta lo mordió. Le pregunta él al reptil, porque me muerdes si te sané, te cuidé? La serpiente le dice: recuerda que soy serpiente.
Como no esperar nada de nadie
Convivimos en sociedad, humanizamos al humano porque creemos que él o ella está entendiendo tendrá un mínimo grado de decencia, que entenderá nuestro lenguaje, nuestro diccionario personal porque todo humano es un pensamiento ambulante y cada quien interpreta el mundo de manera distinta.
Yo sé yo sé, acabo de descubrir que el agua moja, pero es bueno recordar ese detalle.
Quizás vivir en desapego es vivir con el vaso lleno, un vaso que no desgasta, opuesto al vaso roto o balde roto esperando que otro me llene, dicho de otra forma, un parásito que drena o vampiriza a us huesped.
y hasta un libro se puede escribir, voy a suponer que me hice entender y que usteded quizás hagan algo para vivir en desapego y no ofenderse por bobadas sólo porque creer que el otro le está entendiendo. A ver si aprendo yo...
“Vivimos durante siglos en nuestro reino de la noche y soñamos que nuestra oscuridad es la luz del día.”
Esta imagen no fue creada para enseñar biología ni religión. Fue creada para advertir.
El diagrama no describe especies. Describe estados de conciencia. Abajo, la creación inanimada: la materia dormida, la forma sin recuerdo. Encima, las plantas: vida que crece, pero no sabe que vive. Luego los animales: movimiento, instinto, emoción… pero sin dirección vertical.
Después, el hombre.
Y aquí ocurre la fractura. El ser humano aparece como un parásito espiritual sobre un cuerpo material. No como insulto, sino como diagnóstico. Vive conectado hacia abajo, alimentándose de lo que muere, mientras cree que mirar hacia arriba es suficiente para ascender.
Encima del hombre, los ángeles: no como figuras con alas, sino como niveles de vibración, estados de percepción donde la conciencia ya no necesita carne para sostenerse.
Y en la cúspide, lo que el esquema llama “Dios”, no como un señor antropomorfo, sino como la Fuente de toda vida, la luz original antes de fragmentarse.
El mensaje es brutal:
El ser humano no está caído por pecado. Está dormido por costumbre. El “reino de la noche” no es el infierno. Es la ignorancia aceptada como normalidad. Es confundir reflejos con luz, símbolos con verdad, dogmas con experiencia directa. Durante siglos, aprendimos a sobrevivir en la sombra… y luego llamamos “día” a esa penumbra.
Por eso el diagrama no muestra un puente automático hacia lo divino. No hay ascensor. No hay salvación heredada. Solo despertar o permanecer. La imagen no pregunta si crees en Dios. Pregunta algo mucho más incómodo:
¿Desde qué nivel estás viviendo tu vida? ¿Desde la raíz… o desde el recuerdo de la Fuente? Porque mientras sigas soñando dentro de la noche, la oscuridad siempre te parecerá suficiente. Y la verdadera luz… te resultará insoportable cuando empiece a amanecer.
Esta publicación la agregue al escrito porque me pareció acorde a la temática. La vi en la página de FB Verdad Oculta. Link en el título, imagen y en este vinculo.
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