El mundo necesita historias felices


Estaba viendo Nosso Lar y en un momento de la película hacen el comentario que debemos compartir más historias positivas más dejar a un lado tanta negatividad que devora el alma 

la adicción a lo negativo es tan profunda y deliciosa que pensar en temas positivos se vuelve un inmenso esfuerzo.  Y ya cuando estamos drenados, ahí si se nos prende el foco y queremos subir la frecuencia vibratoria, y dependiendo del marco mental del individuo subir el nivel vibratorio es una tarea casi imposible.  Todos vemos y creemos solamente lo que queremos creer y ver, y si al unísono repetimos temas negativos como se nos quiere embutir, las personas positivas pareceríamos unas inmensa minoría en este planeta; pero esta inmensa minoría puede hacer una inmensa labor.

Hace poco escuché a un influenciador que vende su servicio de coaching,  y con una gran sonrisa comenta él que cuando nos abrumemos o nos llenemos de negatividad, es momento de hacer una pausa, respirar profundo y enumerar los puntos positivos que uno tiene en la vida.  

A ese punto le agrego, hacer oh'ponono, eso es caer en la cuenta de lo que se está pensando y trasmutarlo de manera inmediatamente, neutralizar el veneno. Será que eso lo podemos llamar vivir en el presente?  

Hay que agradecer todo, desde la cama que tenemos, la cobija o el ventilador, agradecer el desayuno, agradecer la persona con quien se comparte, agradecer por lo que ya no están.

Hay que compartir historias felices, que nutren, que fortalecen la esperanza de un mundo mejor.  

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